Sur Salvaje Fuerteventura

 

Esta excursión esta ideada para conocer Fuerteventura de forma exclusiva y en una cómoda Mini-Van de 8 plazas con aire acondicionado, donde prima la calidad de las vistas y los lugares que se visitan en un entorno relajado.

Después de recoger los clientes, nos dirigiremos hacia el sur de la Isla donde empezará nuestro recorrido. Esta excursión nos llevará al descubrimiento de una de las zonas más naturales y salvaje de la Isla, un viaje en el extremo sur en el PARQUE NATURAL de JANDIA. Durante el viaje pararemos en un mirador para unas estupendas fotos, dónde gozaremos de una impresionante vista de la costa Oeste.

Alcanzaremos Morro Jable dónde visitaremos la “Guardería” de las tortugas marinas y aprenderemos a conocer estos simpáticos animales, en peligro de extinción. Continuaremos recorriendo una pista de tierra hacia la pequeña aldea de Cofete, envuelta por una atmósfera misteriosa, dónde parece que el tiempo se haya detenido. Pararemos en su larga playa de color bronce, zona de reintroducción de las tortugas dónde podremos descansar y darnos un paseo.

Retomaremos el camino hacia punta Jandia con su Faro que de lo alto del acantilado mira las dos extremidades del océano. Posibilidad a lo largo del recorrido de almorzar en locales típicos o consumir el propio picnic en uno de los lugares que visitaremos.

*Se trata de una ruta exclusiva con un máximo de 8 participantes, siendo la edad mínima permitida 4 años.

 

**Actividad no apta para personas con movilidad reducida.
**Se necesita un mínimo de 2 personas para la salida de la excursión.
Detalles de la actividad
  • 8 horas de duración
Precios
Adultos
60€
Niños
45€
Incluye
  • Transporte
  • Guia acompañante
No incluye
  • Almuerzo
No olvide llevar:

  • Ropa y calzado adecuados
  • Protección solar
  • Agua y algún snack

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Política de cancelación

Las reservas incluyen una fecha tope hasta la que se puede cancelar o modificar sin ningún tipo de gasto. Las modificaciones o anulaciones antes de esa fecha no implican ningún gasto adicional. En caso de cancelar o modificar después de esa fecha, aplicaremos el coste indicado en la Política de Cancelación que aparece en el bono y en la confirmación de la reserva.

De manera general, hasta 72 horas antes de realizar la actividad contratada el cliente podrá cancelar, devolviéndole de manera íntegra el importe de lo pagado. No obstante, entre las 25 y 71 horas antes, se devolverá el  50% del importe. En todo caso, cancelar dentro de las últimas 24 horas, no dará derecho a reembolso alguno.

desde 60€

 
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Al norte de Lanzarote, coronando La Graciosa, se encuentra uno de los islotes que también forma parte de lo que se conoce como el Archipiélago Chinijo: Alegranza. Aunque la mayor parte de su tiempo este islote ha estado deshabitado, no siempre fue así. Alegranza guarda mucha historia y su paisaje bien merece una visita, siempre y cuando tengas el permiso de sus dueños. 

Pero comencemos por el origen de su nombre. No hay datos exactos, pero los primeros historiadores se lo atribuyeron a los normandos, que al ver tierra después de tantos días en la mar se alegraron. Sin embargo, ya en mapas que datan del siglo XIV ya aparece recogido este nombre, es decir, antes de la llegada de los normandos. Por ello, se piensa que su nombre viene de la palabra italiana «Allegranza», una de las galeras utilizada por los hermanos Vivaldi que salieron en 1291 desde el puerto de Génova hacia las islas Afortunadas.  O probablemente de algún navío mallorquín que arribaba a las islas en busca de esclavos. Complicado saberlo con exactitud y quizás el no saberlo deja volar la imaginación de cada uno. 

El islote de Alegranza perteneció al señorío de Lanzarote hasta casi mediados del siglo XVI. El Marqués de Lanzarote se lo donó al señor Diego de Cabrera Leme y fue pasando por diversos dueños hasta que en 1612 Andrés Lorenzo, un señor de Fuerteventura, lo compró. Este hecho provocó un conflicto entre los señores de Lanzarote y Fuerteventura, ya que el islote de Alegranza era muy preciado para la recolección de pájaros canarios que abundaban en el islote. Una vez capturados, estos pájaros eran exportados al mercado del continente europeo.

No fue hasta el siglo XIX cuando el islote de Alegranza comenzó a estar habitado. En el año 1861, José García Lugo, el dueño de este territorio por aquel entonces, cedió al Estado un terreno para la construcción del Faro, conocido como Punta Delgada o faro de Alegranza. El islote fue siendo habitado por el torrero y sus familiares. 

El faro, inaugurado en 1865, poseía un aparato catadióptrico de 4.2. orden, con luz giratoria con eclipses cada 30 segundos, con un alcance de 13 millas. Se eleva 17,5 metros sobre el nivel del mar y la torre es de forma cónica de color gris a la que se le adosa una vivienda para el torrero y su familia. En la parte central de la vivienda, en el patio, se encuentra un aljibe que recoge las aguas de las lluvias del techo. Sin embargo, la escasez de lluvias hacía que al abastecimiento para la familia fuera muy poco, por lo que se construyó otro aljibe para recoger y almacenar el agua de la montaña. Con el avance de las nuevas tecnologías el islote volvió a quedar deshabitado. En el año 2002, este faro fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento.

No obstante, este faro no es el único atractivo del islote. Es un rincón rico en fauna marina y con especies únicas de aves. Un lugar donde reina la tranquilidad y por el que vale la pena pasear, pero siempre respetando la fauna local. 

Nada más llegar al pequeño muelle, ya captamos el encanto de este lugar. Su cono volcánico, un cráter conocido como la Caldera, es el responsable del surgimiento de este islote de los mares. 

Quizás sea su lejanía, su costa agreste o la constante protección de las autoridades, lo que ha permitido la conservación de este espacio natural. Ha sido lugar de paso y de refugio para muchas aves, incluso un lugar ideal para la cría de aves como la Pardela cenicienta. Pero no es la única, la prohibición de las visitas a este lugar ha propiciado que aves como los petreles, los paiños, halcones, cernícalos, gaviotas el guincho o el águila pescadora hayan encontrado las condiciones ideales para su reproducción. Las aves rapaces son muy sensibles a las alteraciones provocadas por el hombre en su hábitat por lo que Alegranza ofrece las condiciones ideales para establecerse. Durante la época de nidificación las visitas están totalmente prohibidas. Y el resto del año, se deben solicitar y siempre son controladas y de pocas horas. Aunque como siempre ocurre, hay quienes con sus propios barcos se acercan a estos rincones sin tener en cuenta el daño que se provoca.

Sin duda, una visita a este lugar es una experiencia sin igual. Aprovecha un paseo en kayak y adéntrate en su jameo. Las aguas cristalinas y el entorno te cautivarán.

 

Fotos:

  • elcierredigital.com
  • losfarosdelmundo.com
  • eldiario.es
  • efeverde.com
  • diariodelanzarote.com
  • lasislasdelmundo.blogspot.com

 

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