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Hoy en día es un centro de innovación cultural, pero “El Almacén” ha pasado por muchas etapas desde su apertura en el siglo XIX.

Surgió de la unión de dos viviendas contiguas con la arquitectura doméstica burguesa de Arrecife y durante casi 40 años fue la sede de la Escuela de Arte y Oficio de Arrecife. En 1973 César Manrique muestra su interés por el edificio lo acaba comprando y remodelando para abrirlo un año más tarde como centro de cultura contemporánea en el  que se podrían desarrollar diferentes facetas de la creatividad. El equipo creativo estuvo formado por Pepe Dámaso y el propio Manrique entre otros. Durante años fue un referente cultural en Canarias en el que coincidieron grandes artistas nacionales e internacionales.

En una de sus mejoras, César incluye un cine en el Almacén, y con el tiempo se desarrollan también  talleres sobre cine.

Años más tarde el Cabildo de Lanzarote compra El Almacén y lo convierte en las dependencias del área de Cultura de la institución.  Aunque sigue siendo un lugar de exposición en el que artistas como Santiago Alemán o Rufina Santana exhiben sus trabajos, pierde parte de su esencia inicial, y el reclamo de Manrique comienza a desaparecer del lugar.

Durante sus diferentes etapas siempre ha sido un lugar en el que confluyen el arte y la cultura. Distintos artistas han difundido su obra en este espacio tan emblemático de la ciudad de Arrecife.

Según el periodista e historiador Mario Ferrer, El Almacén vivió su mejor época entre los años 1974-1986. El historiador cuenta como pueden diferenciarse 3 aspectos distintos durante esta época: “la más artística e internacional, en la que artistas de todas partes que vienen llamados o atraídos por César y exponen su obra o crean en la isla”. Por otro lado, “El Almacén se transforma por las noches y muchos jóvenes de la época lo convierten en punto de encuentro” y  “una última faceta bien diferenciada de tinte político, ya que en esa época Lanzarote se encuentra inmersa en la Transición, acaba de morir Franco, se estaba  gestando el inicio del nacionalismo canario y en torno al bar Picasso se juntan políticos de la isla para hablar y compartir ideas”. 

 

Hoy en día, y después de una etapa en desuso, El Almacén ha vuelto a cobrar vida dando cabida a exposiciones, talleres, reproducción de películas y un sinfín de actividades culturales que han vuelto a encontrar su sitio en la capital arrecifeña.

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