El Mirador del Río se encuentra a 479 metros de altitud, en lo alto del Risco de Famara, al norte de la isla de Lanzarote. En un principio el lugar pertenecía al Ministerio de defensa del gobierno español, ya que por su ubicación estratégica había sido una antigua posición de artillería. Se conocía como la “Batería del Rio”, destinada a proteger la posición durante la guerra de Estados Unidos por la soberanía de Cuba a finales del siglo XIX. En la zona quedan aún restos de los antiguos bunkers que se utilizaron durante esta época.

A principio de los años 70 el artista lanzaroteño, César Manrique, desarrolló un proyecto para crear un edificio en la zona. Diseñó este espectacular mirador en la pared del Risco de Famara que se mimetiza totalmente con el entorno y pasa desapercibido. La obra fue realizada por Eduardo Cáceres y Jesús Soto y su inauguración tuvo lugar en 1973.

Desde el mirador se contemplan una de las vistas panorámicas más espectaculares de Lanzarote y de la zona que comprende el Archipiélago Chinijo: isla de la Graciosa, Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste. Además, de las faldas del risco y las antiguas salinas que se encuentran en la orilla del río (el estrecho que separa La Graciosa de Lanzarote). También vemos la costa que comprende la zona de Caleta de Famara y la zona del jable de Soo. 

 

Se trata de una de las obras más simbólicas del artista lanzaroteño. En ella volvió a dejar patente su intención de que arte y naturaleza fueran de la mano. El entorno en el que se encuentra está declarado espacio natural protegido.

La entrada al lugar está encabezada por una escultura de Manrique. Hecha de hierro forjado, representa un pez y un ave como alegoría a los elementos de la naturaleza que predominan en este paisaje: el agua y el aire.

El edificio está elaborado en piedra y madera, destacando el color blanco en su interior. En el amplio salón interior predominan unos amplios ventanales ovalados (llenan de luz toda la estancia y sitúan al visitante frente al mar), conocidos como “Los ojos del Mirador”. Junto a los ventanales se encuentran varias esculturas de Manrique y algunos detalles decorativos  propios del artista. En la zona exterior encontramos un pasillo que rodea la edificación y una terraza ubicada en la parte superior, a la que se accede desde una escalera de caracol.

En el edificio encontrará una zona de bar-cafetería, y una tienda de souvenirs en la que comprar algún recuerdo de la isla.

 

 

 

RECOMENDACIÓN: Las vistas desde el exterior no tienen precio, y si nos aceptas un consejo, tomarte un café mientras disfrutas del paisaje se convierte en una experiencia única e inolvidable. Sin duda, el Mirador del Río es uno de los lugares imprescindibles en tu visita a Lanzarote.

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