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Arrecife, la capital de Lanzarote, cuenta con una reliquia cultural muy popular, la Parranda los Buches. Pero para hablar de la agrupación de los Buches, primero debemos echar una mirada al pasado y ver cómo se celebraba el carnaval en Lanzarote.

Los registros que se tienen y la transmisión oral de las historias de nuestros antepasados, nos permiten adentrarnos en el Arrecife del siglo XIX.

Los antiguos carnavales de la isla distan mucho de lo que vemos ahora. La influencia de otros carnavales internacionales ha hecho evolucionar nuestro carnaval tradicional. Ahora las batucadas, el color, la samba y música de actualidad inundan las calles durante las fiestas carnavalescas. Aun así, siendo cada carnaval único y diferente, todos tienen algo en común: es una época de permisividad y, quizás, cierto descontrol.

Pero durante el siglo XIX los lanzaroteños disfrutaban de estos días festivos antes de que empezara la cuaresma de una forma más tradicional. A pesar de ser un pequeño núcleo pesquero, Arrecife, que normalmente presentaba tranquilidad y armonía en sus calles, durante la festividad se llenaban de alegría. Cuando los marineros llegaban a tierra, hombres y mujeres salían a la calle disfrazados, ataviados con trapos viejos y cantando y bailando al son de las guitarras. Sus caras las ocultaban con caretas de crin (aunque este material solo se lo podían permitir las clases más adineradas), otros, los más pobres, se ocultaban el rostro con yeso u hollín. Los marineros acompañaban al grupo provistos de unas enormes vejigas de pescado con las que iban golpeando a todo aquel con el que se encontraban. A pesar del estruendo sonido que se oye, no es doloroso. El huir de ellos y evitar sus golpes se convirtió en una tradición que aún hoy perdura.

 

Historia de la Parranda de los Buches

Según los datos recogidos, la vestimenta de los Buches apenas ha cambiado desde entonces. Una careta hecha de red de pesca, un pañuelo atado a los hombros, una flor en el pecho, un pañuelo en la cabeza, cintas de colores en la montera de lana, chaleco, pantalón calado y bordado, ligas, medias, polainas, guantes blancos y, por supuesto, el grandísimo buche*. Esta vestimenta es una alegoría de aquellos campesinos que durante el invierno se echaban a la mar para aprovechar la zafra de la corvina.

La Parranda de los buches que actualmente recorre las calles durante los carnavales se fundó en el año 1963. Su formación tuvo lugar para recuperar una tradición que hacía unos veinte años que se había perdido debido a las prohibiciones del franquismo. César Manrique, gran entusiasta de esta agrupación y de que no se perdieran nuestras tradiciones, diseñó la careta que lucen los Buches actualmente.

Los cantos de esta agrupación recuerdan a los cancioneros que los marineros interpretaban. El pito de agua, característico de los Buches, el acordeón y el laud acompañan a sus cánticos que cada año abren el coso carnavalero. Si no quieres recibir un “buchazo” no te acerques mucho a ellos. Aunque el riesgo de recibirlo merece la pena por escuchar estos cánticos llenos de historia…

 “Desde que llega febrero, los marinos van llegando / y para los carnavales, los buches se van inflando…” [fragmento de una popular canción de esta agrupación].

 

*Buche: vejiga de pescado que se curte previamente en salmuera y se seca una vez ya inflada.

Fotos:
  • lancelotdigital.com
  • masscultura.com
  • biosferadigital.com

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