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La historia de la sal está muy ligada con las Islas Canarias. Se sabe que los aborígenes canarios recolectaban la sal de las charcas y la utilizaban para conservar sus alimentos. Con el paso de los años se inició en Canarias la construcción de diversas salinas en las distintas islas. La sal llegó a ser tan importante para el hombre que se utilizó como moneda de cambio; el sueldo se pagaba con granos de sal.

Fue a mediados del siglo XVI cuando se construyeron las primeras salinas sobre rocas. El proceso para la obtención de la sal era muy parecido al que usaban los aborígenes. Se aprovechaban las mareas altas y el agua que se depositaba en los charcos era transportada  en cubos hasta los “cocederos”. Con piedras y barro construían una mareta (pequeño estanque) donde se depositaba el agua para que se fuera evaporando. Transcurridos unos días quedaba solo la sal. A mediados del siglo XVII la explotación de la Sal se hizo primordial en Canarias. Se construyeron salinas en la costa suroeste de Gran Canaria, en Lanzarote y Fuerteventura.

La zona de Janubio desempeñó un papel importante como puerto en la isla mucho antes de las erupciones de 1730. Fue el lugar elegido por muchos barcos que venían a la isla a cargar piedras de cal o cereales. Una vez sucedieron las erupciones, la lava cerró el antiguo golfo y dejó la pequeña laguna en el interior. El puerto desapareció y fue en 1895 cuando empezaron a configurarse las que conocemos como Salinas de Janubio de la mano de Vicente Lleó. Este acabó cediéndolas a su sobrino que las terminó en 1945.

 

Las salinas de Janubio siempre han estado ligadas a la pesca y a las industrias derivadas de ella. Sin embargo, la desaparición de la pesca junto con  las nuevas técnicas de conservación ha provocado que su producción haya disminuido drásticamente.

El color rojo que toman las salinas se debe a un pequeño crustáceo de color rojo, “la artemia”, aunque también existe un alga responsable de ese color, la Dunaliella salina.

La recolección de la sal tiene lugar entre primavera y comienzos de otoño. Es este período en el que la insolación es mayor y hay poco riesgo de lluvias permitiendo la cristalización y retirada de la sal.

Desde 1987 las Salinas de Janubio están incluidas en la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos. Primero fue con la clasificación de Paraje Natural, y hoy en día con la categoría de Sitio de Interés Científico. Además las Salinas de Janubio fueron declaradas International Bird Area (IBA), es decir, Zona de Importancia Internacional para las Aves, y también son zona ZEPA formando parte de la Red NATURA 2000 y del Convenio Ramsar sobre humedales del mundo.

Son una zona de gran interés tanto histórico como faunístico. Muchos ornitólogos vienen a la zona en época de migración para realizar avistamientos. Es un sitio privilegiado no sólo para ver especies residentes sino también aves migratorias. 

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